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The Hour of the People (1968)

But the most original thing, if it were not the most suspect, is the appetite that the heads of state feel for the economic aid of the United States, that only coincides in the two unique forms known until now, which are material trade and military weapons. In effect, the two forms are: an offer of loans and the introduction of yankee companies.  Technical aid does not come for free, instead those countries that request it have to pay for it through the technicians, and generally, at a quite elevated price. 

How can it be explained that the only ten years that Argentina did not need American aid was the only time that it managed to put its economy in order, despite the war that was waged on it!

How is that now that it should be believed that they are going to help the Latin American countries with their loans and companies, whose tricks I know quite well and were the reason that during my government we would avoid such things. In effect, our countries are not “underdeveloped” just as they say that the syndicalist nations are uncivilized, but are like this as a result of trusting in their “help.” We have been first decapitalized and later indebted, because the North Americans first impoverished the countries and then invented aid for progress, which really isn’t aid, but more closely represents a theory of surrendering to poverty, as had been well affirmed by Bolívar almost a century and half ago.

Juan Domingo Perón
(Translated by T.M.Edsall)
 

La hora de los pueblos (1968)

Pero lo más original, si no fuera lo más sospechoso, es la apetencia que los jefes de estado sienten por la ayuda económica de Estados Unidos, que solo coincide en las dos únicas formas hasta ahora conocidas, fuera de lo que se trata de materiales y armamentos militares.
En efecto, las dos formas son: los empréstitos y la radicación de empresas yanquis. La ayuda técnica no es gratuita, sino que los países que las solicitan deben pagarla a través de los técnicos y, generalmente, a precio muy elevado.
. . .

¡Como podrá explicarse que en los únicos diez años que la Argentina prescindió de toda ayuda americana, fue la única vez que consiguió poner a punto su economía, a pesar de la guerra que estos le hicieron!
Como podría ahora creerles que van a ayudar a los países latinoamericanos con sus empréstuitos y su radicación de industrias, cuyos trucos conozco al dedillo y fue la causa de que, durante mi gobierno evitáramos ambas cosas. En efecto, nuestros países no son "subdesarrollados" como se llama ahora a las naciones sindicales como incivilizadas, sino que como consecuencia de confiar en esas "ayudas" hemos sido descapitalizados primero y endeudados luego, porque los americanos del norte hicieron primero los países pobres y luego inventaron la ayuda para el progreso, que no es tal ayuda, sino una especulación más para seguir sumiéndose en la pobreza, como muy bien lo había afirmado Bolívar hace un siglo y medio.

Juan Domingo Perón